Curiosidades sobre una escort: ¿qué servicios hacemos?, ¿por qué escogimos esta profesión?

Curiosidades sobre una escort: ¿qué servicios hacemos?, ¿por qué escogimos esta profesión?

Lo primero que te preguntarás es qué hace una chica como yo en un sitio como este. La respuesta es simple y compleja al mismo tiempo. Los caminos que llevan a la prostitución son infinitos pero es innegable que todos tienen un denominador común, el dinero.

La profesión más antigua del mundo, si eres una escort de lujo como yo, genera una cantidad de dinero que no puedes llegar a imaginar y desde luego sobrepasa los salarios medios de largo. ¿Lo hacemos todo por la pasta? No exactamente.

Además de ganar mucho dinero en un espacio relativamente corto de tiempo, tiene que gustarte el sexo y si te apasiona mucho mejor. Dinero fácil no es, no nos engañemos, pero para muchas es mejor que pasar horas en un trabajo que odias por una miseria.

Al principio tienes unos nervios que te tiemblan las piernas, literalmente. Pero si empiezas con el cliente adecuado, uno que no sea un bruto, prueba superada. Lo cierto es que es asombroso la rapidez con la que olvidas al cliente una vez que paga y se va.

Todo es cuestión de actitud y la que necesitas en este negocio es mantenerte distante interiormente, después de todo, es un gran teatro, cada uno representa su papel y cuando la obra termina tienes un montón de billetes, así de fácil.

Al fin y al cabo la que manda eres tú, si no haces un servicio porque no te gusta o simplemente no te apetece con un cliente en particular, tú tienes la última palabra.  Con el tiempo te das cuenta que cuantos más servicios haces más dinero ganas así que en tu mano está tener una buena selección.

La lista de servicios que puede ofrecer una escort es infinita y aumenta cada día. Los clientes generalmente piden los clásicos, como el francés completo o el griego, pero también los hay que quieren cumplir fantasías eróticas de lo más curiosas. Uno de mis primeros clientes me pidió que me vistiera solo con unas botas de agua que él mismo trajo y que sujetara un paraguas abierto bajo la ducha. Eso fue todo, ni me tocó, pero me pagó las dos horas en las que tuve que contener la risa para no echar a perder su particular fantasía.

Este mundo es fascinante, os lo aseguro, y yo tengo muchas cosas que contaros. ¿Que quién soy? Eso dejaremos que siga siendo un misterio.

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