¿Domicilio u hotel? Te explico lo que prefieren los clientes

¿Domicilio u hotel? Te explico lo que prefieren los clientes

Esto es como en todo, no hay una regla básica que marque la preferencia de los clientes por tener una cita conmigo en un domicilio o en un hotel. En mi experiencia, te puedo contar que yo me he encontrado de todo, y aproximadamente la mitad de los clientes prefieren que nos veamos en un hotel y la otra mitad prefieren que nos conozcamos en la intimidad de un piso privado.

Ahora, ¿prefieren los clientes quedar conmigo en mi piso privado o prefieren que sea yo la que me desplace hasta su piso particular? Pues depende, porque hay muchos clientes que valoran mucho su privacidad y su discreción, pero también hay otros muchos clientes que valoran su propia comodidad.

domicilio

Los clientes que quieren divertirse de lo lindo, pasárselo bien y no comprometer su discreción en ningún momento, normalmente prefieren citarse conmigo en un hotel que escogen ellos, también hay algunos clientes que no tienen preferencia por ningún hotel en particular, por eso me dejan a mí escoger el que más me guste. De esta manera tanto el cliente como yo nos sentimos muy cómodos, aunque normalmente entramos y salimos de la habitación por separado.

Te aseguro que ningún recepcionista de hotel, ni siquiera el servicio de habitaciones ha sospechado nunca todo lo que ha ocurrido entre esas cuatro paredes de la habitación del hotel de turno. Y, seguramente, sea mejor así, porque si no, se ruborizarían al verme, pensando en cómo podría ser una noche conmigo… jejejeje. Por supuesto, es broma. Pero sirva el ejemplo jocoso para ilustrar la discreción que me representa en todo momento.

También tengo clientes que quieren mantener su reputación intacta, por lo que también necesitan discreción y privacidad, por eso prefieren llamarme y venir a verme directamente en mi piso privado, donde tendrán la máxima comodidad y la máxima discreción también, porque no tengo vecinos indiscretos que puedan molestar ni preguntar, tanto a mí como a mis clientes.

Por último, tengo algunos clientes a los que no les importa tanto la discreción, pero quieren tener la comodidad absoluta de conocerme en su propio terreno, sin tener que moverse del sofá, solo levantando el teléfono y marcando mi número. No les importa en absoluto lo que piensen sus vecinos cuando me ven pasar por delante de su rellano, y a mí tampoco me importa que me miren, claro…

 

 

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