Las parafilias más extrañas en mis servicios

Las parafilias más extrañas en mis servicios

La sexualidad tanto femenina como masculina es mucho más compleja de lo que podría parecer a simple vista. Si nos quedamos en el nivel más superficial de la sexualidad que solamente se centra en cubrir nuestras necesidades sexuales más básicas, nos estaremos perdiendo un millón de matices muy importantes para disfrutar del sexo plenamente.

Cada persona tiene un sinfín de matices diferentes que la incitan a vivir el sexo de una manera determinada y no de otra que a nuestro vecino le podría resultar extraña o desagradable. De la misma manera, lo que a cada persona le excita, no tiene por qué excitarnos a nosotros mismos y eso no es de ninguna manera un indicador para etiquetar algo como más o menos erótico.

parafilias

Todo es erótico en cierta manera, solo que a algunos les excita más una cosa y a otros les excita otra cosa distinta. A todo lo especialito que nos gusta a título personal se le denomina “parafilia”. El diccionario lo define como “desviación sexual”, aunque a mí me gusta más definirlo como una filia o un gusto “al margen de lo común”, algo especial que te identifica como ser sexual y que puede ser muy atractivo para otra persona.

Por ejemplo, es muy común (más de lo que te imaginas) que me vengan clientes mirones, lo que a mí me encanta, porque soy un poco exhibicionista y me gusta que me miren. ¿Veis la perfecta simbiosis entre ambas parafilias? A unos les gusta mirar y les pone cachondos, a otros les encanta ser mirados, y sentirse deseados.

Y el fetichismo de pies, otra parafilia que es más común de lo que te piensas, tú puedes pensar: ¡qué asco, chupar un pie! Pero algunos de mis clientes solamente me piden cita para gozar tocándomelos, chupándomelos y dándome masajes. Por supuesto, cuido mucho mis pies porque quiero que estén siempre perfectos para cualquiera que los quiera disfrutar. Me pinto las uñas y me hago la pedicura, también suelo aplicarme crema hidratante para que luzcan más bonitos. A mí me encantan los masajes en los pies, me gusta que me mimen, así que disfruto muchísimo con el fetichismo de pies. Y, encima, llega un momento que no puedo evitar excitarme y tocarme delante del cliente si es preciso, les encanta que goce tanto como ellos, te lo aseguro.

Bajo mi punto de vista, no hay ninguna parafilia más extraña que la otra, la extrañeza solo existe en los ojos de quien la mira, no en los ojos de quien la disfruta sin complicarse la vida, viviendo su sexualidad al máximo, como tiene que ser.

 

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