¿Qué tipo de clientes acuden a verme?

¿Qué tipo de clientes acuden a verme?

¿Cómo son mis clientes? ¿Tienen todos la misma edad? ¿Tienen todos los mismos gustos sexuales? ¿En qué trabajan los clientes que acuden a verme? ¿Responden todos al mismo patrón o hay varios tipos de clientes que se repiten? ¿Son uno de cada madre?

¿Te da curiosidad saber la respuesta a todas esas preguntas? Pues, entonces, sigue leyendo porque en este post os voy a hablar del tipo de clientes que me llaman normalmente para conocernos a fondo y disfrutarnos.

Por supuesto, no todos mis clientes son iguales, ni tienen la misma edad y, por supuesto, no tienen los mismos gustos sexuales, pero tengo que confesar que he llegado a clasificarlos en varios tipos, porque sí que es verdad que hay situaciones que se repiten día tras día.

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Por ejemplo, cada semana me llaman por lo menos dos hombres que están a punto de casarse y quieren celebrar su despedida de soltero conmigo. Todos ellos tienen miedo de que su vida de casados sea aburrida, se agobian y quieren vivirlo todo y experimentar el placer de verdad antes de prometer fidelidad eterna a su mujer.

Aunque parezca mentira, es habitual que hombres poderosos de traje y corbata vengan a verme. Estos hombres suelen ocupar posiciones importantes en empresas, son altos ejecutivos, abogados e incluso políticos y banqueros. Están acostumbrados al poder y ya les aburre, por eso este tipo de clientes suele pedirme hacer realidad fantasías que incluyen juegos de roles y disfraces.

No sé si tendrá algo que ver con que quieran invertir su rol de la vida real y olvidarse de quiénes son en realidad, pero a la mayoría de hombres trajeados les encanta que les dominen y que les regañen. Algunos me piden incluso que les penetre con un strap-on, un arnés con pene de plástico, vamos. Yo, personalmente, entiendo que se quieran poner en manos expertas para satisfacer sus deseos secretos, esos que no confiesan ni a su pareja. Yo soy la profesional que les garantiza que nadie se va a enterar de lo que pase entre las cuatro paredes de mi piso, sus secretos están a salvo conmigo.

También tengo un grupo de clientes que solo busca cariño y compañía, una buena conversación o una copita de vino mientras nos sentamos en el sofá y vemos una película haciéndonos arrumacos bajo la manta.

Y, por último, están los clientes “de la primera vez”. Ni te imaginas cuántos hombres vienen a quitarse los miedos de la primera vez. Lo cierto es que hay mucha presión social a la hora de perder la virginidad, por eso les da miedo quedar mal y no saber qué hacer cuando llega el momento del sexo con la chica que les gusta. ¡Suerte que estoy yo para solucionarlo!

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